Al-Mossassa

Hoy me vais a permitir que no os traiga ninguna receta de cocina. Pero si os voy a contar sobre una fiesta que se celebra en mi ciudad, en la cual también podemos disfrutar de la gastronomía árabe, sí la gastronomía árabe extremeña.
Un poco de historia… Cuando Badajoz era capital de un reino.

Hubo un tiempo en que Badajoz era un reino, controlado por un monarca que no tenía más señor que Alá.
Controlaba un extenso territorio, desde las actuales provincias de Zamora a Sevilla y desde Toledo hasta el Atlántico, y era toda una referencia artística, cultural y política en la fragmentada España medieval de los Reinos de Taifas.

Todo surgio cuando un hombre llamado “Abderramán Ibn Marwan el Chiliqui que nació en Mérida a principios del siglo IX de una familia de muladíes (esto es cristianos renegados convertidos al islam). Al igual que sus antepasados era llamado El Chiliqui, es decir, el gallego, apelativo que los árabes aplicaban a los españoles cristianos de las regiones del norte no dominadas por ellos. Era miembro de una familia aristócrata. Se levantó contra Muhammad I en el 868, al frente de un grupo de mozárabes y de conversos (muladíes) descontentos con la situación social y las presiones fiscales.
Después de muchas pugnas con el rey Mohamed I, logra la autorización de éste para fundar una ciudad junto al Guadiana. Él eligió el Cerro de San Cristóbal, pero al final tuvo que decantarse por el de la Muela.

Aunque no hay constancia arqueológica fehaciente, parece que se eligió un emplazamiento donde ya había asentada población desde el siglo VII. Era el año 875, y la ciudad de Batalyaws veía la luz.

El máximo esplendor para la nueva villa llegó con la descomposición Omeya y la llegada de los Reinos de Taifas, allá por el siglo XI. Sapur, regente hasta entonces, se convirtió en el rey. Fue sucedido tras una traición por Maslama al-Aftas, quien instituyó la dinastía Aftasí. Las lápidas de ambos se encontraron en la rauda (cementerio árabe) que estaba situada en las traseras de lo que hoy es la Facultad de Biblioteconomía.

Estos años, y los que les siguieron, fueron los del máximo esplendor del Badajoz islámico. Se convirtió en un referente del conocimiento, las ciencias y las letras en la Península Ibérica de aquella época.

Durante unos cuarenta años aproximadamente Al-Mossassa Batalyaws fue una ciudad independiente de Córdoba, reinando Marwan y su descendientes, hasta que Abderraman III, primer Califa, anexionó a Batalyaws, siendo entonces una de las ciudades más importantes de Al-Andalus.

La fiesta

Esta fiesta nació en 1998 por iniciativa de la fundación Amigos de Badajoz, y pronto la ciudad la hizo muy suya, no siendo ayudada ni reconocida por las instituciones hasta que un año a falta de presupuesto no se celebró, y la ciudad entera protestó al gobierno municipal. Desde entonces es éste quien se encarga de su organización.“Said mostraba los dulces árabes que su mujer y él habían elaborado con recetas heredadas de sus abuelos. Dulces de miel, con nueces, pasas, piñones, canela, rellenos de dátil y con agua de azahar. Mientras, Rashid preparaba té verde con hierbabuena en una jaima con sillas y mesas típicas de Marruecos para dar la bienvenida a los visitantes, y Kasam revisaba los ingredientes para cocinar los kebabs y pinchos morunos para el almuerzo.”

Ellos, junto con otros 60 artesanos, cambiaron el olor y la imagen habitual de la plaza Alta, transformándola en un mercado árabe, con el que se inauguró ayer la parte lúdica de la fiesta de Al-Mossassa.

Caminando por este zoco podías encontrar a la bailarina de la danza del vientre, los encantadores de serpientes con las pitones Giorgia y Arosa enroscadas en sus cuellos, o el cetrero, son algunos de los personajes que animan el mercado, que tiene música ambiental.

Como si de un zoco de cualquier ciudad musulmana se tratara, el colorido, los aromas sugerentes y el bullicio eran los protagonistas. Al igual que en años anteriores, los puestos, así como sus vendedores, estaban caracterizados como podría haber sido un mercado árabe en la Edad Media.

En el mercado árabe se puede encontrar todo tipo de productos típicos y exóticos. Había jabones, juguetes de madera, hierbas medicinales, especies aromáticas… Hasta había un establecimiento para tomar el té.

La música y la danza oriental del espectáculo In Canto , un concierto de guitarras clásicas portuguesas y percusión de Luisa Amaro, y la representación teatral de la obra Ibn Marwan , de José Calderón, dirigida por Eugenio Amaya, llenaron de contenido la gran noche de la fiesta de la fundación de la ciudad Al-Mossassa Batalyaws , que ayer culminó su novena edición en Badajoz con el mercado árabe en la plaza Alta, al que se espera que, acudan miles de personas.

La parte cultural

Durante toda la semana se han venido realizando en la ciudad un ciclo de conferencias. Durante el fin de semana para todos aquellos que quisieron acercarse se organizaron visitas guiadas a Las Casas Mudéjares, la muralla de la Alcazaba, el Museo Arqueológico y la Torre de Espantaperros. Más que nada, estos monumentos eran la excusa para volver a recordar el origen de Badajoz y de los pacenses, de la mano del guía Fernando Fuentes.

La fiesta culmina ayer en Badajoz, pero continuará el próximo fin de semana en Marvao, con un programa de conciertos, desfiles y exhibiciones que se desarrollará del 5 al 7 de octubre.

Fuentes consultadas: