Pavo guisado con cangrejos de rio

La receta de hoy proviene de la localidad de Trujillo y puede degustarse en el parador nacional, situado en el antiguo monasterio de Santa Clara.
Trujillo se encuentra situado entre las vegas de los ríos Tajo y Guadiana. Los orígenes hay que buscarlos en el primitivo asentamiento denominado Turgalium. Fué ocupada por romanos y visigodos, despues permaneció durante más de quinientos años bajo dominio árabe, época en que tuvo lugar un notable desarrollo del enclave. Reconquistada pasó a manos cristianas en 1232 por el rey Fernando III, si bien sería el monarca Juan II quien concedería a Trujillo el título de ciudad en 1430.
Pero, además, esta ciudad cacereña ha dejado una importante huella en la historia, ya que en el siglo XVI fue cuna de ilustres personajes vinculados al Descubrimiento de América. Por esta razón, Trujillo queda enmarcada en plena Ruta de los Conquistadores, que recorre otras localidades extremeñas.
La ciudad se estructura en torno a la monumental Plaza Mayor, que se encuentra presidida por una estatua ecuestre de Pizarro realizada en bronce. En el siglo XVI se convirtió en una plaza señorial, ya que los conquistadores y diversas familias de la nobleza comenzaron a edificar en ella casas y palacios.
Sobre la plaza se alza la iglesia de San Martín, construida entre los siglos XIV y XVI y junto a esta iglesia se encuentra el Palacio de los Duques de San Carlos, del siglo XVI. El Palacio del Marquesado de Piedras Albas es otro de los edificios nobles que dan a la plaza. Uno de los más destacados de este entorno es el Palacio de los Marqueses de la Conquista o del Escudo. Su construcción, en 1570, fue costeada por Hernando Pizarro, el conjunto está rematado por el escudo de Francisco Pizarro.
El casco histórico de Trujillo cuenta con dos destacadas iglesias, la de Santa María la Mayor y la de Santiago, ambas del Medievo. El templo de Santa María está levantado sobre una antigua mezquita árabe. La iglesia de Santiago, ubicada junto a la puerta de la ciudad del mismo nombre, fue construida en el siglo XIII.
Dominando la ciudad se alza el castillo árabe califal (ss. X-XI), construido durante la época de mayor esplendor del Califato de Córdoba. En la parte sur del baluarte se alza el Santuario de la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad.
Para finalizar el recorrido por la ciudad, nada mejor que acercarse hasta el Museo de la Coria, cuyas instalaciones ocupan el que fuera Convento de San Francisco el Real. El recinto permite acercarse a los hitos más importantes del descubrimiento del Nuevo Mundo.
Y si se desea, se puede visitar Trujillo para disfrutar de una de sus fiestas más importantes, el tradicional Chíviri. Esta celebración, que tiene lugar cada Domingo de Resurrección, tiene en la Plaza Mayor su principal escenario y ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico.
Para los amantes de la naturaleza recomiendo visitar, el Parque Nacional de Monfragüe, uno de los espacios protegidos más importantes de Extremadura, se extiende pocos kilómetros al norte de Trujillo para ofrecer un insólito paisaje de bosques, dehesas y embalses.
Ingredientes:

  • 1.300 gramos de Pavo.
  • 200 gramos de Mantequilla.
  • 3/4 de litro de Vino blanco.
  • 100 gramos de Tomate.
  • 1 kg de Cangrejos.
  • 50 gramos de escalonia (chalota).
  • 15 gramos de ajos.
  • 3 decilitros de brandy.
  • 50 gramos de harina.
  • 3 de yemas de huevo duro.
  • 25 gramos de almendras.
  • 1 sobre de azafrán.
  • 1 decilitro de nata.
  • Sal.
  • Pimienta.

Preparación:

  1. Limpiamos bien el pavo, y lo flameamos si fuese preciso* y troceamos el pavo.
  2. Lo sazonamos y lo ponemos con mantequilla al fuego.
  3. Cuando empieze a dorar, añadimos vino blanco, y el tomate previamente pelado, despepitado y cortado.
  4. Dejamos cocer todo lentamente durante veinte minutos.
  5. Lavamos bien los cangrejos, le quitamos esa tripa negra interior, y los salteamos con mantequilla y añadimos la escalonia y los ajos previamente picados.
  6. Una vez rehogados, añadimos la harina y el brandy para flambear.
  7. Dejamos que se dore la harina.
  8. Añadimos el pavo y otro poco de vino blanco. Sazonamos con la sal, pimienta y azafrán, añadimos las yemas y dejamos cocer durante tres minutos.
  9. Reducir en un recipiente el pavo y los cangrejos. Dar un hervor de cinco minutos y refinar con la nata.

Es un poco complicadina de hacer pero espero que os guste.

* Pasar las carnes por una llama sin humo para quemar las plumas o pelos que hubiesen quedado al desplumarla o limpiarla