Hoy es viernes por fin, para mí es uno de los días que más me gusta de la semana. Supongo que ante todo por que aunque tengo que trabajar, pienso en la perspectiva de que estoy ante dos días de vacaciones. Y después de una semana de moverte como un autómata de casa al trabajo, y hacer lo mismo a la misma hora, pues esos dos días de levantarte y poder disponer de todas las horas para hacer aquello que más te guste (a veces no siempre se consigue) pero a mí ya me pone de buen humor. Además que es cuando más disfruto en la cocina, ya que tengo tiempo de hacer recetas más elaboradas, postres, algo de repostería o como no, mis experimentos culinarios, a veces grandes éxitos otros terribles fracasos. jeje. Bueno pues lo dicho, para celebrar el bendito viernes aquí os dejo un postre que espero que os guste.
Ingredientes:
-
1/2 litro de vino blanco
-
1/2 litro de aceite de oliva (frito con cáscara de naranja)
-
Clavo
-
Matalauva
-
Ajonjolí
-
Raspadura de limón
-
3 huevos
-
Una pizca de sal
-
Un poquito de bicarbonato
-
Harina la que admita (aprox. 1 kgr.)
-
Aceite de Oliva para freírlos.
-
Miel
Preparación:
-
Ponemos la harina en un recipiente hondo y le vamos añadiendo los demás ingredientes, hasta que la masa quede homogénea y no se pegue en las manos, dejamos reposar la masa, al menos una hora.
-
Hacemos bolinas de masa, y con un rodillo, las vamos aplastando hasta conseguir una masa fina, y le damos forma, uniendo un lado de la masa con otro.
-
Una vez hecho esto, freímos en aceite bien caliente. Cuando se doren los vamos retirando a una fuente donde habremos colocado un poco de papel secante para que absorba el aceite excedente.
-
Una vez fritos los dejamos enfriar y los untamos con miel.
Buen provecho.